Ayer me llegó al e-mail un correo que tenía por título: “Reflexiones”. La procedencia de este e-mail es de uno de mis mejores amigos y futuro arquitecto que cultiva los pequeños placeres como oler los melocotones. Cuando terminé de leerlo miles de preguntas vinieron a mi cabeza, la mayoría sin respuesta, pero hubo una que inmediatamente le hice “¿Te has planteado publicar tus reflexiones en mi blog?”. Y bueno, una vez que obtuve su permiso, así me decido a hacerlo. Que disfrutéis de la lectura. Si os surgen preguntas, no dudéis en compartirlas, igual este arquitecto consigue que nos escudriñemos el coco un poquito más esta mañana =).

< Un buen día, volviendo de la facultad, se coló en mi mente distraída una pregunta: ¿Por qué alguien querría irse solo a una ciudad donde no conoce a nadie, dejando atrás a todos cuantos le quieren?
A priori se podría decir que siente curiosidad por esa ciudad, ya sea a nivel histórico, social, cultural o lo que sea. Pero deseché esa posibilidad. Lo cierto es que si tienes cualquier interés por una ciudad, tratarás de organizar un viaje, pero no irás solo. Tratarás de ir con tus amigos, con tu familia, con tu pareja… Porque es algo que para ti tiene cierto interés y quieres compartirlo con aquellos a quienes quieres. Salvo claro está que seas uno de estos bichos raros que tienen un profundo interés cultural por lo que sea, y se montan exploraciones y estudios a lo largo y ancho del mundo. Pero incluso estos tipos van con compañeros de exploración igual de “pillados” que ellos mismos, o al menos, con el equipo de rodaje si va a hacer un documental. A decir verdad, creo profundamente, que el ser humano tiene miedo a la soledad. Por una cuestión muy sencilla: somos animales gregarios. Desde los albores de la especie, descubrimos que si trabajábamos en grupo, que si cazábamos en manada, el resultado era mucho más satisfactorio y al final eso nos hace sentir seguros. Y a esa misma conclusión llegaron en su día los filósofos. “El hombre es un animal social.”
Y si tenemos miedo de estar solos, ¿qué puede buscar uno en una ciudad lejos de los suyos? Lo único que se me ocurre es que se busca a sí mismo. Sólo cuando alguien está tratando de conocerse, dejaría a los que tan bien conoce.
Pero yo me conozco a mí mismo. No soy ningún iluminado (si lo fuera, tendría la certeza de ello), pero soy una persona equilibrada. Conozco mis límites. Sé cómo responderé en la mayoría de las situaciones, o al menos soy capaz de imaginar como ocurrirá. Soy capaz de dominar mis instintos y pasiones. Sé reconocer mis sentimientos y sé cuando debo mostrarlos y cuando no. Sé a quien quiero y porqué. Sé qué me gusta y qué no. Seguramente habrá muchas cosas de mí que ignore. Pero aún no ha llegado el momento de conocerlas. Tal vez nunca llegue y no me importará. Con lo que conozco de mí, soy capaz de vivir feliz. De apreciar el día a día. De amar cada pequeño detalle. De asombrarme. Puedo tener una vida plena porque sé lo que me llena y sé donde acudir para buscarlo. Puedo se feliz sin salir jamás de mi ciudad. Y puedo ser feliz en cualquier lugar, por lejano que sea, si al menos uno de vosotros está conmigo…
¿A dónde quieres ir? ¡Te acompaño!>>

Momento nchi del día: conocí a una chica muy humana y muy valiente que me contó que se iba a la India este verano. ¿Y el tuyo?

=) Bechitos reflexivos =)