Uno de los dos tiene que decirlo: ya sólo nos quedan un par de semanas juntos. Cuanlas tuberías de mi cuartodo vuelva a mi casa natal ¿a quién abdicaré, éste, mi reino? Ahora que me había acostumbrado a gobernar en este piso, a controlar todos y cada uno de los movimientos de los habitantes de este mundo, mi mundo en Madrid.

            Aunque el piso me resultaba algo molesto, compartir pared con una cocina y dos cuartos de baño tiene sus ventajas, y a medida que pasaron los meses me fui dando cuenta de la suerte que tenía, de la gran posibilidad que se me había brindado para desarrollar mi imaginación. Bajo estas cuatro paredes de papel de fumar hemos compartido tantas cosas juntos… Cada vez que alguien encendía el extractor un zumbido muy sugerente invadía mi cuarto, yo sabía que con el tembleque de las paredes algún día íbamos a despegar, así que me ponía el cinturón y esperaba las instrucciones del azafato. Cuando llegaba la hora de comer mi habitación se teletransportaba al mercado de Marrakech: los olores proveniente de los vecinos que compartían ventana con mi patio interior y yo nos montábamos una fiesta; Habitualmente, sin que ellos me dieran permiso he probado todas y cada una de las comidas que han preparado en estos 8 meses viviendo aquí. Desde luego no he tenido tiempo de añorar el olor y el sonido del mar, ya que mi radiador ha sido el encargado de gotear unas 100 veceAnímate a buscar formas en las pintitass al día, clic, clic, clic, clic, eso junto que siempre había algún compañero de piso que hacía uso de la cisterna.

            Y es que, si los esquimales saben de la existencia de más de un blanco, yo, a través de mi ventana,  he aprendido a buscar formas entre las pintitas de la pared ¡no en las nubes! (como hace todo el mundo). Y así, con gusto me he dejado más de la mitad de mi beca en el alquiler de esta habitación en la que he sido celosa de enseñar, no sé si para que no descubriesen mi pequeño paraíso o porque cuando hay más de una persona es difícil hablar y respirar al mismo tiempo.  

Momento nchi del día: mis pelos de punta al escuchar una canción que hacía mucho que no oía de la compañía de Isa. ¿Y el tuyo?

Bechillos =)