Aquí me encuentro, escribiendo desde el palomar (que es como mi madre y mi hermana han decidido llamar a mi nueva habitación) y sintiéndome más hippie que nunca.

         Ayer hablando con mi hermana, justo antes de irme a la cama, me di cuenta de que hacía 3 años que no permanecía tanto tiempo en España. Con la de personas que hay a las que les cuesta la vida salir de su entorno, y a mí, sin embargo, hay momentos en los que me entran arrebatos de irme a seguir descubriendo todo aquello que me queda por ver. Y cuando digo lo de más hippie que nunca, no es por mero capricho. Desde que volví de Madrid tengo mis cosas en maletas. En la casa de mi madre estamos de reestructuración y, como fue mi hermana quien llegó antes a casa y la que más permanece en Cádiz, es ella quien posee los armarios y es que ¡nos falta espacio! (o nos sobran cosas). Cuando llegué hace una semana, y antes de irme a Galicia, mi madre me miraba y me decía: - ¡Ay! Pobrecita, con lo que a ti te gusta tener las cosas ordenadas, y todo lo tienes en maletas.

-         No pasa nada mamá, ya me he mentalizado.

Y así es, tampoco se me va acabar el mundo porque mi vida y mis cosas estén desordenadas durante una temporada ¿no?

Estando en el Festival de Ortigueira pasamos por los puestecillos y me dio por comprarme unos malabares. Me quedé pensando en la vida de los feriantes, tanto de los de los puestos dmis malabares e comida como aquellos que venden ropa, accesorios, malabares, etc… Casi siempre suelen tener la misma pinta, con sus rastas, su ropa ancha, sus miles de pendientes en la oreja y algún que otro tatuaje. Me acordé de mi amigo Loy y sus arrebatos repentinos de darse a la vida bohemia. Esos pensamientos, que estoy segura a todas/os nos han venido alguna vez a la cabeza, de “borrón y cuenta nueva”, coger la mochila y echarse a andar, ya sea al campo, a la playa, a la vida o a la muerte, simplemente a disfrutar de la vida de una manera mucho más simple de cómo nosotras/os la percibimos. Sin obligaciones, sin problemas de horarios, sin firmas ni contratos, sin impuestos, sin tantas cosas que a mucha gente hace infeliz… En fin, que me estoy liando yo solita.

A veces me gustaría ser más hippie,  más bohemia, más libre, menos elitista.. otras, sin embargo, creo que me acabaría desesperando, sin más obligaciones que cuidar de mí misma, o puede que no…

Momento nchi del día: unas cuantas sopresas a mi gente Sevillana y los "cariñitos" de un amigo que hacía tiempo que no veía.. ¿Y el tuyo?