Jonathan, Ana, Marcos, Regli, Miguel y Jose Manuel ¿Qué pasará ahora con vuestras vidas? Nila enana mujer sonriente  =)ños y niñas con nombre propio que perecerán en el anonimato de la marginación. Chiquillas/os que puntualmente son derivados a un campamento de verano desde los Servicios Sociales. Os conocí sin saber a ciencia cierta cuál era vuestro origen; y a medida que fueron pasando los días y destacabais en vuestra agresividad y mala conducta intuía que vuestro entorno familiar tenía mucho que decir al respecto.

Niños y niñas que van perdiendo su infancia al unísono que desaparece la inocencia de su rostro. Los otros niños y niñas del campamento querían que os fueseis porque estaban hartos de que les insultaseis y pegaseis sin ser conscientes de que el maltrato puede que sea la única manera que conozcáis de expresar vuestro cariño, de llamar la atención, de pedir auxilio por las injusticias que recibís y no os merecéis. El resto de los niños/as no lo veían, pero yo sí… Lo veía cuando pasaban los días y vuestros familiares no os llamaban, cuando no os habían dejado dinero para las excursiones a diferencia de los otros, cuando al llamaros a la ducha os agachabais en postura fetal como si fuésemos a golpearos, cuando uno de vosotros me decía: “Quiero irme de aquí porque tengo que cuidar a mi hermana” o “El día 28 iré a ver a mi padre a la cárcel, que es su cumpleaños”. Personas de 6 a 11 años con una infancia desperdiciada en la que posiblemente los únicos abrazos y atenciones que hayan recibido hayan sido los nuestros ¡los nuestros!.

Tu hermano diciéndome “Quiero volver el año que viene” (cuando es algo que sus padres no se pueden permitir y que ha sido gestionado desde los Servicios Sociales), y tú abrazándome y sonriendo al mismo tiempo, mientras a mí se me caían unas cuantas lágrimas por la cara. Lo mínimo que pude decirles fue: “Cuídate mucho y cree en ti”, cuando por mi cabeza pasaban frases como: “No permitas que te peguen, que te anulen, que te priven de tu infancia, que te destruyan la vida…”

Mi amiga María, con la que fui al campamento, me preguntó si pensaba que les habíamos aportado algo. Claro que lo pienso, pero siendo tan pequeños es muy difícil que el cambio que les hayamos producido perdure en el tiempo. Deseo y espero de todo corazón que el rumbo de sus vidas cambie, pero sin la intervención de un terapeuta familiar, entre otras muuuuuchas cosas, lo veo difícil. Al final, lo que suele ocurrir es que los niños/as se desviven por cuidar a sus progenitores, con la esperanza de que estos cuiden de ellos lo más pronto posible.

Momento nchi del día: muchas risas en el Aula de la Naturaleza de Tavizna en el que he estado toda esta semana. ¿Y el tuyo?

Bechitos.

P.D. Gracias por vuestros comentarios en estos días y por vuestra paciencia en mi ausencia. Voy corriendo a ponerme al día en vuestros blogs =) =** Nchi.  

(El título del post está sacado de la canción Meninos da Rua de Marwan).