La otra noche, con esa afirmación tan rotunda en la que asegurabas que no quería tener pareja, me dejaste pensando. Me pregunto si no hay épocas en las que frivolizo demasiado las relaciones. Momento en los parece que los hombres entraran y salieran de mi mundo como material de un solo uso, personas instrumentalizadas que permanecen en un breve instante de mi vida.

            Cuanto más tiempo pasaabrazados en la arena más difíciles y complejas me resultan (y más admiro) las relaciones de pareja. Dudo si soy demasiado exigente o si mi idealización del amor es tan utópica que resulta inalcanzable (y por tanto me decepciono).  Y es que aquellos hombres de los que me enamoré y con los que me sentí a gusto mostraron una faceta tan narcisista de ellos mismos que sentía se estaban aprovechando de mí (a lo mejor ellos pensarán lo mismo de mí). Busco ese “algo más” en mi vida, no la media naranja, ni mi otra mitad que me complete, porque yo no quiero sentir que sin una pareja me falta algo. Creo en las relaciones que se complementan y se ayudan a crecer respetando el espacio del otro.

            Soy consciente de que cada vez me cuesta más encajar con ese otro, y reconozco que todavía estoy recuperándome de mi último chasco amoroso. Siempre que enciendo la televisión y aparece ante mí la típica parejita que deja su vida por la otra persona, que tienen esa sincronización de orgasmos en la cama (¿a alguien le ha pasado?), la chica que recibe miles de flores, poemas y bombones de su típico chico perfecto (y sin que suene despectivo, para mi gusto suelen ser un poco gays) me río porque no me creo nada. Pero haga lo que haga ese estereotipo del amor romántico hace mucho tiempo que se ha convertido en una plaga. Aparece en las canciones de la radio, en las novelas (excepto en los libros de autoayuda ¿por qué será?), en las películas de la gran pantalla, en las relaciones de algunos de mis amigas/os, etc, etc… Resulta un tanto agotador que me machaquen constantemente con un concepto del amor que no comparto; incluso llega un punto en los que me siento un bicho raro y me hacen dudar. Ya que tener pareja es como si te diera status social y cuando alguien no la tiene resulta un fracaso personal; y se oyen frases como “Con lo mona que es esta chica ¿Por qué no tendrá pareja?”. Incluso me resulta difícil imaginar mi relación de pareja porque casi no tengo ningún patrón a seguir. Y es que, por mucho que lo intenten, no acaban de convencerme. Yo, lo siento mucho, prefiero una relación sana en mi vida… llegue cuando llegue.

¡Ahora bien! Eso no quiere decir (querido Tito Loy), que bajo todo este discurso que acabo de soltarte (soltaros) no eche de menos ciertos detalles, cariñitos, mimitos, etc…,que se tienen cuando una está en pareja. Pero, pasado mi fervor amoroso de los 15 años, ya hace mucho tiempo que llegué a la conclusión de que una relación no es una de mis prioridades, no siempre que eso suponga dejarme de lado.

 

Momento nchi del día: ver un DVD de Martes y Trece con mi hermana ("Eeeeeeeeeeeeeres túúúúúúúú mi príncipe azuuuul que yo soñéééééééé ") jajajajaja ¿Y el tuyo?

Bechitos amorosos