Estos 5 días en Madrid han sido muy tiernos. A pesar de que desde que me volví siempre he defendido que nunca querría volver a vivir allí, pasear de nuevo por sus calles con esos megaedificios y las masas de gente ha conseguido que en determinados momentos sintiese morriña.
Este mini viaje ha sido un compedio de las piezas del puzzle de mi recuerdo en Madrid. Por un lado he estado con mi compi del piso del año pasado, con personas de la complu, con gente del blog e incluso tuve la grandísima suerte de toparme con Marwan en Gran Vía, con el que por supuesto estuve hablando un ratino con él (y la consecuente euforia posterior jajajaja). Todo ha sido precioso.
El Congreso no pudo ir mejor. Volví a encontrarme con algunas amigas y conocí otras que casi las considero como tal. Ver a tantas personas hablando en lengua de signos, ha aumentado mis ganas de aprender más y más en el curso de iniciación al que me he apuntado. El ser humano tiene comportamientos muy negativos, pero lo cierto es que nuestra capacidad de asociación, la fuerza que puede desprender un grupo nunca deja de sorprenderme. Me encanta, me hace sentir que ser trabajadora social tiene sentido porque también lo tiene para otras personas.
No me quiero extender mucho porque tengo que comer y hacer la maleta para volverme a Andalucía. El final ha sido lo más compicado dado que el domingo (que era cuando tenía que coger mi avión) me levanté muy pochita. Así que mi tio me acabó llevando al hospital (qué amables eran los que trabajaban allí) donde me diagnosticaron gastroenteritis. Y en fin… aquí estoy bebiendo todo lo bebido y por haber. Hoy he empezado a comer un poquito, pero cuando oigo que mi estómago ruge me entra mucho yuyu jajajajaja.
Ha habido mucha gente a la que pensé que vería y al final no he podido ver… Evidentemente he dado por hecho que ya vendréis a mi tierra a compensarme ¿eh? ¡NO HAY EXCUSAS! Ahora toca volver a la realidad universitaria, pedir todos los apuntes y hartarme de leer para tratar de ponerme al día. Me vuelvo mucho más descansada, un poco debilucha, pero ilusionada, dado que se acerca un conciertillo de Quique González con un jilguero y un arquitecto oledor de melocotones ¿se puede pedir más?
Momento nchi del día: excepto la gastroenteritis, todos estos días en Madrid. Gracias por vuestro cariño y trato. Nchi ¿Y el tuyo?