28th Nov 2006
La carnistería.

Aquí os presente un mapa de mi universidad. A pesar de que hay unas 17 carreras universitarias sólo constamos de dos copisterías, que se encuentran situadas una en el edificio 17 y otra en el 3ª y SIEMPRE están a rebosar. Creo que muy pocas alumnas/os estarán satisfechas/os con este servicio y no es que esté cuestionando su profesionalidad, sino la falta de personal contratado y la pérdida que siempre supone ir a por unos apuntes. Las copisterías tienen repartidas las carreras por lo que siempre te corresponde una en concreto y aunque puedas ir a la otra a hacer fotocopias de otro tipo, nunca para pedir apuntes de tus estudios (imagino que es una idea hecha para agilizar y facilitar el trabajo).
Bueno, pues yo estudio en el edificio 14 y la copistería que me corresponde es la del edificio 17. En nuestra universidad lo que diferencia una carnicería de la copistería es bien poco: una llega, coge número, mira la pantalla (-¡Joder!¡Me faltan 40 números hasta llegar al mío!), mira la gente que hay alrededor, cuenta y llega a la conclusión de que hay menos de 40 alumnas/os esperando (-Bueno, me quedo aunque entre 10 minutos tarde a clase.(Que luegos siempre es media hora tarde, nunca 10 minutos)) y, por último, anota el número de los apuntes que necesita (-Vale, un cuarto de Sociología Urbana, medio kilo de Antropología, etc…).
Al igual que en el supermercado, recordemos que estamos en la sección de la carnicería, mientras se atiende a la gente, pasa el tiempo y una se dispone a hablar con quien sea con tal de que la espera no se haga eterna (cuando no subo el volumen del mp3 y me pongo a mover las piernas al ritmo de una canción animada). Total, que pasa la gente, pasa el tiempo y ves aparecer gente de tu clase que ha llegado más tarde que tú y que siempre aprovecha para preguntarte “–Perdona ¿Tú qué número tienes?”. Entonces es cuando se crea ese efecto de solidaridad tan curioso de: “Casi nunca hablamos en clase, de hecho ni me acuerdo de tu nombre, pero está claro que si te hace falta te colaré, dado que esperar aquí es una gran, putada, faena
”.
Un día de estos, como otro cualquiera, me fui yo a la copistería dispuesta a comprar mis apuntes en el menor tiempo posible. Mientras esperaba a que llegase mi turno, vi en el pasillo a un chico Erasmus que conozco porque viene a una de mis clases. Por el famoso efecto de solidaridad que ya os he comentado, una chica a la que atendieron antes me cedió su número y yo, viendo que el Erasmus había llegado más tarde, me acerqué a él y le cedí el mío. Total, que a los 5 minutos me atendieron y a los 5 de después le tocó a él. Como la carnistería siempre está a tope te atienden lo más rápido posible y el pobre no se acaba de entender con el personal. Así que una servidora (yo y mi afán de ayudar a los Erasmus) le preguntó que de donde era y al ser francés me dispuse a traducirle la conversación. En esas que el otro chico que no nos está atendiendo nos oye hablando en francés y se mete en la conversación. Yo me quedé alucinada porque el hombre hablaba un sevillano ideal de la muerte y un francés muy bueno. El otro al ver mi cara de asombro me explica que él tiene ambas nacionalidades y que aunque nació en París es de padres españoles y su acento sevillano sigue perenne en él (Qué raro suena decir "Mi arma" y "Oh là là" en la misma persona jajajaja).
Quién me iba a decir que de ahí nació una bonita amistad (por denominarlo de alguna manera) con el carnistero del edficio 17. ¿Cuál es el resultado? Pues que cada vez que voy a la copistería a pedirle algo él y yo hablamos medio en español medio en francés… Me encanta, es una situación un tanto surrealista para los que nos oyen, dado que saben que el carnistero habla español y que yo también, pero sin embargo ambos nos comunicamos en francés.
Bueno… ya paro de contar… Pero no te desilusiones que esto no acaba aquí. Al/a la que le haya interesado mañana o pasado os cuento mi relación con el carnistero del edificio 3. Con este no hablo en otro idioma pero sí en otro lenguaje.
Momento nchi del día: ¡¡KIKE!! ¡¡HE SOÑADO CONTIGO!! Sí, sí… KATREYUK… jajajaja, ha sido una paranoia porque en mi sueño eras docente y me examinaba contigo. Eso sí… ¡sacaba un 8.89! jajajajaja =) ¿Y el tuyo?
Bechitos mil. =**
Aquí os presente un mapa de mi universidad. A pesar de que hay unas 17 carreras universitarias sólo constamos de dos copisterías, que se encuentran situadas una en el edificio 17 y otra en el 3ª y SIEMPRE están a rebosar. Creo que muy pocas alumnas/os estarán satisfechas/os con este servicio y no es que esté cuestionando su profesionalidad, sino la falta de personal contratado y la pérdida que siempre supone ir a por unos apuntes. Las copisterías tienen repartidas las carreras por lo que siempre te corresponde una en concreto y aunque puedas ir a la otra a hacer fotocopias de otro tipo, nunca para pedir apuntes de tus estudios (imagino que es una idea hecha para agilizar y facilitar el trabajo).
Bueno, pues yo estudio en el edificio 14 y la copistería que me corresponde es la del edificio 17. En nuestra universidad lo que diferencia una carnicería de la copistería es bien poco: una llega, coge número, mira la pantalla (-¡Joder!¡Me faltan 40 números hasta llegar al mío!), mira la gente que hay alrededor, cuenta y llega a la conclusión de que hay menos de 40 alumnas/os esperando (-Bueno, me quedo aunque entre 10 minutos tarde a clase.(Que luegos siempre es media hora tarde, nunca 10 minutos)) y, por último, anota el número de los apuntes que necesita (-Vale, un cuarto de Sociología Urbana, medio kilo de Antropología, etc…).
Al igual que en el supermercado, recordemos que estamos en la sección de la carnicería, mientras se atiende a la gente, pasa el tiempo y una se dispone a hablar con quien sea con tal de que la espera no se haga eterna (cuando no subo el volumen del mp3 y me pongo a mover las piernas al ritmo de una canción animada). Total, que pasa la gente, pasa el tiempo y ves aparecer gente de tu clase que ha llegado más tarde que tú y que siempre aprovecha para preguntarte “–Perdona ¿Tú qué número tienes?”. Entonces es cuando se crea ese efecto de solidaridad tan curioso de: “Casi nunca hablamos en clase, de hecho ni me acuerdo de tu nombre, pero está claro que si te hace falta te colaré, dado que esperar aquí es una gran, putada, faena”.
Un día de estos, como otro cualquiera, me fui yo a la copistería dispuesta a comprar mis apuntes en el menor tiempo posible. Mientras esperaba a que llegase mi turno, vi en el pasillo a un chico Erasmus que conozco porque viene a una de mis clases. Por el famoso efecto de solidaridad que ya os he comentado, una chica a la que atendieron antes me cedió su número y yo, viendo que el Erasmus había llegado más tarde, me acerqué a él y le cedí el mío. Total, que a los 5 minutos me atendieron y a los 5 de después le tocó a él. Como la carnistería siempre está a tope te atienden lo más rápido posible y el pobre no se acaba de entender con el personal. Así que una servidora (yo y mi afán de ayudar a los Erasmus) le preguntó que de donde era y al ser francés me dispuse a traducirle la conversación. En esas que el otro chico que no nos está atendiendo nos oye hablando en francés y se mete en la conversación. Yo me quedé alucinada porque el hombre hablaba un sevillano ideal de la muerte y un francés muy bueno. El otro al ver mi cara de asombro me explica que él tiene ambas nacionalidades y que aunque nació en París es de padres españoles y su acento sevillano sigue perenne en él (Qué raro suena decir "Mi arma" y "Oh là là" en la misma persona jajajaja).
Quién me iba a decir que de ahí nació una bonita amistad (por denominarlo de alguna manera) con el carnistero del edficio 17. ¿Cuál es el resultado? Pues que cada vez que voy a la copistería a pedirle algo él y yo hablamos medio en español medio en francés… Me encanta, es una situación un tanto surrealista para los que nos oyen, dado que saben que el carnistero habla español y que yo también, pero sin embargo ambos nos comunicamos en francés.
Bueno… ya paro de contar… Pero no te desilusiones que esto no acaba aquí. Al/a la que le haya interesado mañana o pasado os cuento mi relación con el carnistero del edificio 3. Con este no hablo en otro idioma pero sí en otro lenguaje.
Momento nchi del día: ¡¡KIKE!! ¡¡HE SOÑADO CONTIGO!! Sí, sí… KATREYUK… jajajaja, ha sido una paranoia porque en mi sueño eras docente y me examinaba contigo. Eso sí… ¡sacaba un 8.89! jajajajaja =) ¿Y el tuyo?
Bechitos mil. =**
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