Ayer no fue un buen día. Bueno, no todo el día fue malo pero a medida que llegaba la noche en declive. Y es que hasta las personas sonrientes y optimistas como yo tenemos días malos.
Ayer me topé con la cruda realidad del egoísmo de algunas personas, con su maldad, con su mezquindad, con su odio y, quiero imaginar que sus miedos. La gente así no cambia mi vida, no cambia mi ritmo, no cambia mis ideales pero de vez en cuando son muros con los que me choco. Esa actitud egoísta tan injusta, tan agresiva, tan nociva, tan devastadora llamó ayer a mi puerta. Sobre todo me hieren toparme con este tipo de personas cuando pienso que son de una determinada manera (y se comportan de una forma conmigo) y luego resulta que no es así.
Quizás nunca me hubieran dado esa beca, me da igual, tampoco creo que te vaya a quemar la lengua por facilitar la información, sabiendo que yo también ansío esa misma meta, sabiendo que soy como soy. Hace tiempo decidí ser buena persona, con todas las de la ley, porque es cierto que hay gente mala, claro que la hay, pero precisamente por ellos cuando descubro alguien bondadoso doy botes de alegría. Entonces una parte de mi mundo vuelve a su equilibrio, vuelve a sonreir y a brillar con más ahínco si cabe, revivo una y otra vez.
Qué suerte la mía toparme con gente como tú si así recibo el apoyo de aquellos que me rodean, si al menos ellos intentan quitarle importancia al asunto y a mis lágrimas dándome abrazos y regalándome palabras de reconciliación.
No te deseo nada mala, soy partidaria de que el odio genera más odio y eso no me aporta nada en mi vida. Pero ya sé de dónde cojeas, soy buena pero no tonta y desde luego seré delegada pero no una ratoncilla de biblioteca de la que todo el mundo se chotea y trata como si no valiese nada. Lo siento pero no.

Momento nchi del día: el cariño que me dieron ayer, la visita de Coco de hoy, una notita de Patri, el encontronazo con Manu y que por fin he terminado el trabajo ¡ahora sólo me falta exponerlo! =)
Nchi