Y a dónde van los unicornios azules que se pierden pero se mantienen en forma de canción y que caminan al lado de los elegidos. De esos que desean escribir su propia historia, bañados por la playa Girón. Aquellos que miran al cielo esperando ver rabos de nube y gotas de rocío caer sobre su cara.

Y a dónde van los besos que no hemos dados, los sonidos que nunca escuchamos (a propósito o sin querer), los secretos que nunca confesamos, los enfados incondicionales (porque de esos también los hay). A dónde va la sorpresa casi cotidiana del atardecer. Y dónde se esconden los amigos y los enemigos que me urge darles las buenas noches, sin rencores, con el corazón en la mano, con la máxima paz interior, con la sonrisa del perdón, con la mirada del arrepentimiento, con amor.

Quisiera preguntar por qué sueño con serpientes en forma de exámenes, de calor, de miedos y de fuerza, fuerza para afrontar cualquier enfermedad que se me presente. Y si es con vuestra ayuda pues mejor, y si no, seguiré luchando por mis ideales, por mis sueños, por mi gente, por mi mundo… por todo lo que sea “mío” que somos unos egocéntricoprimer encuentro de la calle Sevilla 07primer encuentro de la calle Sevilla 07s (y egocéntricas, lo siento chicas). Y es que “Estamos encantados de habernos conocido”, nos encanta regodearnos en nuestros inventos, en nuestro avances, en nuestro desarrollo, en todo lo que nos concierna… A veces más ególatras, otras menos, a veces llorando de impotencia, otra dando mi energía… Ni ceder ni conceder, Pepe me ayuda con la pulsatilla.. .Esa plantita peluda con la que parece tengo tanto en común. ¡Ay mi pulsatilla! Si ella pudiese escuchar todas las canciones que yo he oído y que espero poder seguir oyendo… Y la dulzura de seguir escuchándote, tu voz, tu respiración, tu sonido, tus dedos al teclear el ordenador… y el terror de pensar que quizás un día sólo oiga el silencio sabiendo que a mi alrededor se desarrolla toda una batalla primer encuentro de la calle Sevilla 07de sonidos. Espero que me perdonen los muertos de mi felicidad, todas esas personas que llegaron hasta aquí para concederme una vida mejor, todas esas personas que nunca conocí pero de las que tanto me hablaron, a mi abuela a la que tanto le debo, a mi hermana por ser tan maravillosa, a mi madre por quererse, a mi padre por apoyarme, a mi tio por mezclar como nadie su acento madrileño y jienense, a mi primo por ignorarme (jejeje), a Diamantina que e tan bella y pura, a Patri que lucha y lucha y acepta nuestro apoyo (love you), a Tania que me permite sin quejarse mis shiatsus y luego incluso me otorga conversaciones maravillosas, a Coco que es toda honestidad y corazón, sentimiento, cariño, sinceridad, incondicionalidad, todo lo que cualquier mujer pudiera soñar, a tanta gente que me otorga trocitos de su energía, e incluso a aquellos que me la quitan, a esos que se alejan dándole la razón al tiempo (y de paso dándomela a mí).

Que la vida es un segundo, que sin salud no somos nadie y que estar vivo significa poder morir pero también puede ser disfrutar, vivir, sentir, enamorarnos, llorar, reir, sentir, pensar, crear, destruir… joder, que suerte tengo.

No quiero pensar aquello que me da miedo o lo atraeré. Rehuyo de esa cárcel que nos creamos nosotros mismos: el miedo.

Nchi

 

“…Si no creyera en la esperanza. Si no creyera en lo que agencio. Si no creyera en mi camino. Si no creyera en mi sonido. Si no creyera en mi silencio. Qué cosa fuera, qué cosa fuera la maza sin cantera… ” (La maza, Silvio Rodríguez)

La imagen es del Primer Encuentro de la calle celebrado en Sevilla este 2007.