Hoy, al salir de clase, había un edificio acordonado con una cinta amarilla y varios coches de policía alrededor. Aunque A me dijo que no creía que fuese nada importante, no dejó de impactarme. Esta tarde revisando mi e-mail he descubierto de qué se trababa:

bombo threat

Por lo visto este tipo de avisos suelen ser más común de lo habitual. Afortunadamente sólo ha sido un susto y todas/os por aquí estamos vivitos y coleando.

A pesar de todo, este incidente me ha vuelto a remover mis temores en la sociedad americana. Ayer fue un día bajo emocionalmente hablando. Mira que los lunes no suelen irme mal, pero es que ayer todo fue acumulándose hasta que por la noche estallé. Soy consciente de que desde que he llegado he tenido suerte en muchos aspectos. Me encuentro rodeada de gente muy agradable que, en general, se preocupan por mí. Pero aunque hay muchos aspectos positivos a resaltar, también es cierto que existe un miedo generalizado (que no sabría si asegurar si es real o no) sobre muchas situaciones que es mejor evitar. Hace poco la asociación Feminists Reinventing Equality Everywhere (F.R.E.E.) hizo una campaña de concienciación de sobre el abuso sexual que sufren las estudiantes en las universidades americanas. El dato es escalofriante: UNA DE CADA CUATRO MUJERES ES ATACADA SEXUALMENTE ¡¡¡Una de cada cuatro!!!! Vamos… aún sin saber los datos de las universidades española es una cifra que me sigue dando mucho respeto y, sobre todo, MIEDO. En la NMSU (la univerisdad en la que me encuentro) hay unos teléfonos de emergencia en caso de querer avisar a alguien para que te ayude, pero ¿Qué hago yo con eso? ¿Darle al botón para que vengan a socorrerme y correr para que el/la violador/a no me alcance mientras tanto?

En general no nos recomiendan ir solas a ningún sitio. Sin coche no puedo desplazarme más allá del campus. No puedo ir andando al cine, ir dando un paseo de compras, caminar por algún parque cercano (que todavía no conozco ninguno), etc… Incluso en los momentos de soledad en los que me gustaría andar por andar para despejarme, no es algo que debiera hacer si es muy tarde…. ¡¡Tendría que llamar a alguien para querer estar sola!! Además, al contrario que en España, el transporte público es muy deficitario y creo que alrededor de las 21 finaliza…

Ahora mismo me encuentro en una especie de debate interno en el que estoy tratando de averiguar por qué en algunos momentos me siento tan vacía en este país. Me duele sentirme insegura y encerrada (sí, ya sé, en el país de la libertad ¡Puf!) sin tener un motivo real y experimentado, porque como ya he comentado, hasta el momento todo me está yendo bastante bien. Pero no sé… echo de menos esos pequeños detalles que me dan libertad y seguridad en España, que no me impiden ir y volver andando al cine, o pasear hasta la casa de alguna amiga para saludar… Añoro esos momentos en los que camino sin un rumbo fijo o me siento en un banco a ver pasar la gente.

Total… que ayer me dio un bajón y hoy todavía sigo reflexionando al respecto. Me gustaría encontrar ese camino medio en el que no me siento totalmente dependiente de otras personas para poder disfrutar de mi estancia.

¿Alguna vez te has sentido así?

Momento nchi del día: Patri YA ES ARQUITECTA. ¡Felicidades, corazóncito cordobés! ¿Y el tuyo?