Noto algo en mi pierna izquierda. Algo que se desliza y me roza a lo largo de toda la pierna… tengo la impresión de que es una serpiente. Nunca he estado tan cerca de una y lo único que se me ocurre es quedarme completamente quieta. Casi ni respiro, intento no hacer ningún movimiento por si se aleja de mí. Pero no, se acerca… Va subiendo por mi pecho hacia mi garganta y de repente y sin piedad alguna ¡Me muerde en el cuello!

¡¡¡AAAHG!!! Me despierto… ¡Menuda pesadilla! Me quedo en la cama sin poder dormir durante un rato. Empiezo a sudar de los nervios de la dichosa serpiente. Miro a mi alrededor y por la luz de mi habitación intuyo que son las 7 de la mañana… intento seguir durmiendo hasta las 8 que es cuando puse la alarma. Bip, bip, bip… Son las 8. Apago el despertador dos veces, y sobre las 8.20 me levanto. Voy a la cocina, desayuno unas galletas de chocolate (divinas para mi colesterol). Le doy los buenos días a Ankita que estaba estudiando para un examen a las 9.30. Me voy a cuarto y me pongo a repasar el vocabulario, el villancico y mi presentación en lengua de signos americana (ASL). Son las 10.07 aqui y las 18.07 allí… En 2 minutos estaré guardando mi portátil en la mochila y pedaleando mi bicicleta para ir a la universidad.

¿Preparadas? ¿Listas? ¡¡Yaaaa!!

Comienza mi viernes… hasta las 21 que salgo de clase hay que aguantar el tirón.

Momento nchi del día: ¡¡¡No había ninguna serpiente!!! ¡¡Bieeeeen!!! ¿Y el tuyo? =)