Lunes 27 de febrero de 2006.
Mírate, a tus años y sigues siendo un niño. Todos esperan de ti el hombre que se murió cuando tenías 12 años y hasta tú has llegado a creerte ese papel que en el fondo sabes que no es el tuyo.
Cuando nado en tu mirada siento esa inocencia y ternura que desprendes pidiendo a gritos un resquicio de calor, sin embargo, tu palabra todo lo niega. Me gustaría abrazarte y transmitirte, sólo eso. Me encantaría saber que te sientes bien a mi lado, libre para llorar todo lo que callaste en este tiempo de silencio. Esas lágrimas que te has prohibido liberar y que se sedimentan en tu alma. Ojalá mi sonrisa no sólo te hiciera pensar qué simpática que te parezco, ojalá te sirviera como reflejo de todo lo que no has sido y puedes llegar a ser. Pero te resistes fiel a tu historia, a tu papel, a tus miedos…. Porque puede que sea la primera en decírtelo pero estás aterrorizado. Los años han pasado más tú sigues petrificado en aquel chaval de 12 años. Me pregunto si alguien te comentó que no pasa nada por fracasar. Estás tan parco en sentimientos, te veo tan yermo, que eres incapaz de tomar contacto contigo mismo; consecuentemente temes enamorarte de otras personas porque nunca te has llegado a querer.
Mi impotencia supera cualquier sonrisa, palabra, susurro y caricia que te pueda ofrecer…. Porque ya se sabe que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Cómo me gustaría cogerte de la mano (ahora que Xy nos comunica que alivia el estrés) y hacerte despertar. Traerte a mi mundo. Hacerte llorar todos estos años, tanto por los buenos como por los malos momentos. Hacerte sentir que en la vida hay que enamorarse hasta lo más hondo para comprender el sentido de las cosas insignificantes. Enamorarse de la vida, de tu madre, de tus hermanos, de tus amigos y, por supuesto, de ti mismo. Quitarte esa venda que te impide sentir, que te mina el día a día, para que por fin puedas comprender que eres el dueño de tu vida. Para que descubras cómo todo tiene conexión, para que el sonido de un ser cercano te haga estremecer, para que la sonrisa de tu madre te incite a besarla y para que seas capaz de abrazar a quien quieras simplemente porque te vuela, vuelaapetece.
Ya es hora de que despiertes. Despliega tus alas y siente el aire en tu cara como le ocurrió a Juan Salvador Gaviota…. Todavía estás a tiempo, sólo tienes que superarte. Basta ya de silencios injustificados, de auto agenciarte los problemas para poder sentirte el dueño de ellos… la vida es más que eso… tienes que aceptar la imprevisibilidad a la que estamos expuestos. Aceptarla con los brazos abiertos sin miedo a que te hieran ¿es que no lo ves?
Lo más triste, es que mientras te niegas a ser esclavo de tus palabras, y aún a pesar de que tu mirada aclama libertad, no puedo ayudarte. Ni si quiera me atrevo a decirte todo esto, relegando mis pensamientos a unas cuantas frases, porque dudo de si además de ciego estarás sordo y porque prefiero pecar de respetuosa a de entrometida. Entiendo que todos necesitamos nuestro proceso, nuestro tiempo, nuestro momento… ojalá supieras que estoy aquí, que no soy la única y que me puedes llamar aunque sólo sea para que veas cómo guardo la esperanza de que cambies tu rumbo.
Dedicado tanto a todas aquellas personas que temen abrirse a la vida como a aquellas que les acompañan.
Un bechillo =)
Momento nchi del día: como tengo el blog un poquito descolgao tengo varios momentos nchi… A ver:
* La comidita con mi tío, mi primo y mi abuela (os quiero).
* Un besito en la mejilla de despedida de mi amigo Abén.
* Unas risas (de despedida) con mis compañeras de clase.
* Mi ¿último? concierto en Galileo Galilei, con Bita y Marwan (¡qué lujazo!)
¿Y los tuyos?Prometo contesar a vuestros posts… aunque sea esta noche. =****